El final del verano,
marca en mi piel tu recuerdo.
Fugaz como aquella estrella,
nuestro romance secreto.
Me prometí no caer otra vez,
lo reafirmé en su momento,
que antes de volver a amar
me asegure que es para eterno.
He vuelto a probar las mieles,
que rezuman de un efebo.
Caí en las redes de Aracne,
sucumbí en carnal deseo.
Así me castigue el dios Baco,
ahogado en dulces licores,
no sé si debo olvidarte, o
dejar prendido este fuego.
Del tiempo es la esperanza,
que juntos dimos al cielo,
prometo volver a verte
si tú quieres, también quiero.
Precoz amor de secano,
romance muy pasajero,
historia endeble que guarda
en su seno, dos deseos.
Enfilo la senda de octubre,
por el camino del nueve,
y latido tras latido
ágil el calendario se mueve.
Pronto llegará el invierno,
y tras él la primavera...
volverán los amores de agosto
se me hará muy larga la espera.
Finis Gloriae Mvundi.
A fin da veleidade. É simplesmente unha maneira de ser, de facer as cousas e de vivir. Alguén sabe o por qué do que somos e do que vivimos? Alguén coñece o pouso que deixa o vivido? Alguén sabería dicir que é o que pode andar rondando polo maxín inquedo dun ser avocado ó existencialismo? Todo isto e moito máis hase debullar de a poucos neste blogue, e senon é así, entón que morra coa comida que comín.
jueves, 5 de septiembre de 2019
lunes, 2 de septiembre de 2019
Desideratum
El tenue sol septembrino
baña mi rostro seco, agostado
por un estío que renace fuerte
resistiéndose a morir, cansado.
Las hojas más tempranas
caen, y alfombran las calles
de tí. Me queda tu recuerdo, y
para olvidarte no tengo agallas.
Nos faltó tiempo.
Ambicioné tus besos.
Tú ibas deprisa, y yo
me movía lento.
Me dejaste fuera de juego,
jaque mate en mi tablero.
Noté tu química en mis ojos
y con mi lírica evoco tu
recuerdo:
"Cruel y fatal destino,
que me ha puesto de nuevo
como a Odiseo. En su viaje,
otra dura prueba en el camino.
Cual fatídica efebía,
me lamento, y malidigo
a los dioses del Olimpo
y a su cohorte celeste.
Que con aquella estrella,
la noche había rubricado
el penúltimo abrazo dado.
Me quemé en tu fuego.
Calentaste mis agostos.
Me derretí en tu ego.
Quizás fuese una lágrima
que brotó desde lo alto
y con su estela selló
esa promesa en el acto.
No nos quisimos despedir.
Renunciamos a la eternidad
del para siempre jamás."
Quedará en manos del azar
el que volvamos a vernos.
Tú no dudaste del sí, y
en tu promesa me aferro.
Mi fe no mueve montañas,
quizás tampoco colinas,
pero por besar tus labios
yo creo lo que me digas.
Pondrá el recuerdo en
el tiempo?
Tendrán las rosas
espinas?
Si volviesemos a
vernos...
Dejarte ir ... Amor
Ya no querría.
baña mi rostro seco, agostado
por un estío que renace fuerte
resistiéndose a morir, cansado.
Las hojas más tempranas
caen, y alfombran las calles
de tí. Me queda tu recuerdo, y
para olvidarte no tengo agallas.
Nos faltó tiempo.
Ambicioné tus besos.
Tú ibas deprisa, y yo
me movía lento.
Me dejaste fuera de juego,
jaque mate en mi tablero.
Noté tu química en mis ojos
y con mi lírica evoco tu
recuerdo:
"Cruel y fatal destino,
que me ha puesto de nuevo
como a Odiseo. En su viaje,
otra dura prueba en el camino.
Cual fatídica efebía,
me lamento, y malidigo
a los dioses del Olimpo
y a su cohorte celeste.
Que con aquella estrella,
la noche había rubricado
el penúltimo abrazo dado.
Me quemé en tu fuego.
Calentaste mis agostos.
Me derretí en tu ego.
Quizás fuese una lágrima
que brotó desde lo alto
y con su estela selló
esa promesa en el acto.
No nos quisimos despedir.
Renunciamos a la eternidad
del para siempre jamás."
Quedará en manos del azar
el que volvamos a vernos.
Tú no dudaste del sí, y
en tu promesa me aferro.
Mi fe no mueve montañas,
quizás tampoco colinas,
pero por besar tus labios
yo creo lo que me digas.
Pondrá el recuerdo en
el tiempo?
Tendrán las rosas
espinas?
Si volviesemos a
vernos...
Dejarte ir ... Amor
Ya no querría.
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